Explosión de ideas
AFS
Una palabra estalla y quedan sólo las sílabas. No las ideas,
sílabas que recorren el frío de mis manos
para ausentarse de tus historias.
Soy el día que entra a través de las persianas
de un cuarto donde la vida gira y se detiene,
se detiene, no porque la palabra estalle,
sino por el incendio de las ideas.
Una huella se construye y se forman los caminos. No las pisadas,
porque detrás de mi sólo queda el sentido de las cosas,
el rumbo no elegido en la suerte de este mundo.
Soy la distancia de un país ajeno que está en guerra
mientras los bosques se incendian y los niños lloran,
lloran el futuro y no el pasado, porque ahora no habrá versos
ni espacios con lunas o parques con gatos invisibles.
jueves, octubre 29, 2009
miércoles, octubre 07, 2009
El jardín
Antonio Flores Schroeder
Estos tiempos de silencio en mi jardín, en el que las líbelulas recorren los edificios construídos sobre la dinastía del imperio subterráneo de las hormigas, no son mas la luz de aquellas horas, días, años en que me sentaba a observar el fragil vuelo de mis ideas, obras de teatro que subían a escena, en el cielo, que era un gran pizarrón mientras gritaba el nombre de una ó mil mujeres.
Eran meses en que sus senos se dibujaban bajo el a-b-cedario de las caricias, y las estrellas
en (des)ciertos lugares, se pintaban de eyaculaciones u orgasmos cada vez, que iniciaba el bombardeo de imágenes durante las lecturas de mis sueños.
Eran cálidas o frías: en ellas (re)conocía sus espaldas, muslos, unas con gritos y otras con risotadas al término de cada sexo.
Hoy, en estos tiempos de silencio, en el que las líbelulas recorren los edificios construídos sobre la dinastía del imperio subterráneo de las hormigas, espero en la pólvora de frases incongruentes la llegada de otros días, parques, mujeres, porque al principio, o tal vez al final de la próxima historia, alguien se desbordará junto a mi y caeremos en cámara lenta en medio de colores o del blanco y negro. Yo no lo sé.
Antonio Flores Schroeder
Estos tiempos de silencio en mi jardín, en el que las líbelulas recorren los edificios construídos sobre la dinastía del imperio subterráneo de las hormigas, no son mas la luz de aquellas horas, días, años en que me sentaba a observar el fragil vuelo de mis ideas, obras de teatro que subían a escena, en el cielo, que era un gran pizarrón mientras gritaba el nombre de una ó mil mujeres.
Eran meses en que sus senos se dibujaban bajo el a-b-cedario de las caricias, y las estrellas
en (des)ciertos lugares, se pintaban de eyaculaciones u orgasmos cada vez, que iniciaba el bombardeo de imágenes durante las lecturas de mis sueños.
Eran cálidas o frías: en ellas (re)conocía sus espaldas, muslos, unas con gritos y otras con risotadas al término de cada sexo.
Hoy, en estos tiempos de silencio, en el que las líbelulas recorren los edificios construídos sobre la dinastía del imperio subterráneo de las hormigas, espero en la pólvora de frases incongruentes la llegada de otros días, parques, mujeres, porque al principio, o tal vez al final de la próxima historia, alguien se desbordará junto a mi y caeremos en cámara lenta en medio de colores o del blanco y negro. Yo no lo sé.
lunes, octubre 05, 2009
El tren de las once
AFS
Oriana se fue enrabiada y sin luz
en el tren de las once pe-eme.
Olvidó llevarse los cuentos, sus mentiras
y el sexo de verano-invierno.
Sin darse cuenta me dejó sus manos
como unas tijeras, sin filo y oxidadas,
listas para resucitar al cadáver de arena.
AFS
Oriana se fue enrabiada y sin luz
en el tren de las once pe-eme.
Olvidó llevarse los cuentos, sus mentiras
y el sexo de verano-invierno.
Sin darse cuenta me dejó sus manos
como unas tijeras, sin filo y oxidadas,
listas para resucitar al cadáver de arena.
martes, septiembre 29, 2009
Oriana, de Juárez a Paquimé
(Sueño despierto fantasmas)
AFS
I
Te besé hasta reventarme
a las cuatro aeme.
Éramos prófugos de la almohada y la tierra,
siempre en busca del sol.
II
La luna en el camino, en el final
de todos los finales, principio
de todos los principios,
se nos olvidó en Mesilla,
viejo Pueblo, estúpido pueblo,
quisiera arrojar al mar
tu plaza
las tiendas
el restaurante
la niña fantasma que nos espiaba.
III
Camino junto a Oriana
en las ruinas de Paquimé
después del medio día
un abrazo, un juntar de besos.
IV
Veo desde mi cama
segundos
minutos
horas
demasiados días a través de la ventana:
la carretera de mis manos,
avenida de tus piernas un orgasmo de verano en invierno.
Estas putas ganas de ir a buscarte
en el parque, en los rincones,
de encontrar el gato y preguntarle
si todo fue (des)cierto diez meses.
(Sueño despierto fantasmas)
AFS
I
Te besé hasta reventarme
a las cuatro aeme.
Éramos prófugos de la almohada y la tierra,
siempre en busca del sol.
II
La luna en el camino, en el final
de todos los finales, principio
de todos los principios,
se nos olvidó en Mesilla,
viejo Pueblo, estúpido pueblo,
quisiera arrojar al mar
tu plaza
las tiendas
el restaurante
la niña fantasma que nos espiaba.
III
Camino junto a Oriana
en las ruinas de Paquimé
después del medio día
un abrazo, un juntar de besos.
IV
Veo desde mi cama
segundos
minutos
horas
demasiados días a través de la ventana:
la carretera de mis manos,
avenida de tus piernas un orgasmo de verano en invierno.
Estas putas ganas de ir a buscarte
en el parque, en los rincones,
de encontrar el gato y preguntarle
si todo fue (des)cierto diez meses.
lunes, septiembre 14, 2009
Dos poemas, dos
Antonio Flores Schroeder
(Años después)
Estos sonidos de palabra
buscaron en tu lugar de sexo
horas donde la muerte
se entregaba muda
en un parque cualquiera.
Y cuánta rereza encontré:
silbidos, noche entre ropa
armario (in)móvil que dejaste
de tus medias un fantasma.
(Cuando te vayas)
Dormirás, mujer,
porque hemos olvidado el sol
detrás de aquellos grises edificios,
donde la muerte paseaba triste,
lívida, en una tarde amorfa
cuando la fuerza del día era en blanco y negro.
Ese momento (ausencia)
sacrificio para un dios invisible
será -espero- mientras te haga el amor.
Antonio Flores Schroeder
(Años después)
Estos sonidos de palabra
buscaron en tu lugar de sexo
horas donde la muerte
se entregaba muda
en un parque cualquiera.
Y cuánta rereza encontré:
silbidos, noche entre ropa
armario (in)móvil que dejaste
de tus medias un fantasma.
(Cuando te vayas)
Dormirás, mujer,
porque hemos olvidado el sol
detrás de aquellos grises edificios,
donde la muerte paseaba triste,
lívida, en una tarde amorfa
cuando la fuerza del día era en blanco y negro.
Ese momento (ausencia)
sacrificio para un dios invisible
será -espero- mientras te haga el amor.
Recuerdo de un miércoles
AFS
Me gusta caminar entre tus palabras que suenan a cascada, cuando la tarde se apaga y se refleja en tus ojos. A veces, el ruido de las hojas de los árboles casi humanos, es un mar de sedantes donde los grillos se convierten en gaviotas, otros días, el eco del papel amarillo proyecta en mis manos el desierto de tus labios pintados de otros minutos. Y entonces la vuelta al parque se repite. Una, dos, tres veces hasta decidir si entramos o no al auto, que espera el final de una carrera de sexo de cien metros planos o un maratón de ideas absurdas antes de despertar.
AFS
Me gusta caminar entre tus palabras que suenan a cascada, cuando la tarde se apaga y se refleja en tus ojos. A veces, el ruido de las hojas de los árboles casi humanos, es un mar de sedantes donde los grillos se convierten en gaviotas, otros días, el eco del papel amarillo proyecta en mis manos el desierto de tus labios pintados de otros minutos. Y entonces la vuelta al parque se repite. Una, dos, tres veces hasta decidir si entramos o no al auto, que espera el final de una carrera de sexo de cien metros planos o un maratón de ideas absurdas antes de despertar.
lunes, septiembre 07, 2009
La tarde se va
(Apuntes de una ejecución)
AFS
I
La tarde se refugia bajo el vestido de una mujer
que seduce a los hombres que no tienen sueños,
como una piedra
pintada de arcoiris
ella se queda inmovil mientras llora la frontera
el ruido de las balas que deambula en el ambiente.
II
Parece que tropieza.
Desde lejos un albañil la ve caer.
Con las manos pintadas con espinas
y dulces tobillos de papel
la mujer se deja derrumbar.
III
Las palomas se alejan hacia su escondite
y los niños graban con su celular
los ojos de ausencia y arena.
IV
El olor a pólvora embravecida
deforma la sonrisa del bolero
que bebe la luna imaginaria
de otras mujeres.
Ahora se muerde las uñas
y todo queda en el silencio.
(Edición 2)
(Apuntes de una ejecución)
AFS
I
La tarde se refugia bajo el vestido de una mujer
que seduce a los hombres que no tienen sueños,
como una piedra
pintada de arcoiris
ella se queda inmovil mientras llora la frontera
el ruido de las balas que deambula en el ambiente.
II
Parece que tropieza.
Desde lejos un albañil la ve caer.
Con las manos pintadas con espinas
y dulces tobillos de papel
la mujer se deja derrumbar.
III
Las palomas se alejan hacia su escondite
y los niños graban con su celular
los ojos de ausencia y arena.
IV
El olor a pólvora embravecida
deforma la sonrisa del bolero
que bebe la luna imaginaria
de otras mujeres.
Ahora se muerde las uñas
y todo queda en el silencio.
(Edición 2)